
Y yo me pregunto, ¿Qué acaso las televisoras nos ven tan pendejos como para creer todas esas locuras?, pues así es, sirven de entretenimiento para la genta ociosa que no tiene nada mejor que hacer, son un show que recrea sus aventuras, lo que quisieran ser y lo que quisieran hacer, de un modo, viven a través de la pantalla.
Creo que además es un mecanismo para manejar la opinión de las personas y su vida diaria, para gente débil que cree que así debe ser las cosas y que en cualquier lugar encontraran a su príncipe “azul” que las sacara de su agujero.
Pero hombres, no se queden atrás, que muy bien saben que han llegado a ver como María Conchita dejo a Javier Alonso por su propia hermana que no sabía que era suya porque su madre se caso… y comienza lo mismo.
Deberían de regular lo que pasan y no darle en la madre a la educación, el sentido común de las personas, el lenguaje y hasta las conductas, ¿Qué clase de gente haría eso?, pues en las telenovelas lo hacen.




