
Las piñatas son un acto absurdo, tonto y estúpido, como podría disfrutar un niño apaleando a su personaje favorito, ¿Qué tontería verdad?
O sea que si me gusta Patricio lo agarro a madrazos y todos aplaudiendo: ¡DALE DALE DALE!; en una de esas Patricio cobra vida y la madreada soy yo.
Patricio muere y todos disfrutamos de su relleno que da como resultado una buena cita al dentista “CARIEEES”.
Se ha dejado atrás el verdadero sentido de acabar con los 7 pecados capitales, que para los que no sepan, se trata de los 7 picos que tiene una piñata. Todo eso se olvido por la mercadotecnia que se hizo al disfrutar moler a golpes a nuestros amigos animados; que acaso ninguno se ustedes llego a preguntar, ¿por qué elegir a nuestro personaje favorito para descargar nuestra ira, cuando mamá llamaba al payaso cuando ya tenías 15 años? no tiene razón alguna, me quedo con el payaso.
0 comentarios:
Publicar un comentario