
Ya es 24 de diciembre y todos los niños de Muffinlandia se preparan para tener una feliz y alocada navidad; el ponche con piquete estaba listo, las piñatas rellenas con droga y cigarros ya estaban colgadas, el pavo bañado con bacardi estaba en el horno, todo estaba listo.
Fausto, que no se preocupaba por esas cosas, estaba triste sentado en la barra del bar, ya que en ese lugar nunca había caído nieve y eso lo deprimía.
Sus padres ya estaban cansados de su actitud cada navidad, por eso lo dejaban hacer lo que lo hacía feliz, pasear con su Ipod y beber cocotazo.
Tan solo no tener nieve lo deprimía, pero esta navidad sería diferente, le había pedido a santa un muñeco de Puchamon, esa famosa serie de televisión.
La mañana de navidad, cuando los demás estaban lo suficientemente crudos, se acerco al armario de sus padres para encontrarse con su regalo, una maquina de nieve.
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